CARLOS ISERTE
Periodistas y regalos
07/08/2012 El periodista que esté libre de un regalo que escriba la primera crónica. Pregunto: ¿Hay algún periodista ahí afuera al que alguna vez (antes de la crisis) no le hayan obsequiado con un presente? No, no existe ese periodista; y no existe, sencillamente, porque el regalo es un acto social en España. Nos regalamos cosas porque nos queremos. Es una forma de demostrar al receptor nuestra amistad, nuestra gratitud, o, sencillamente, nuestro reconocimiento por el trabajo realizado. ¿Se puede catalogar de corruptela esta práctica tan española? ¿Corrompí yo el otro día a las enfermeras del desmantelado hospital conquense Virgen de la Luz por regalarles una caja de bombones en agradecimiento por el trato dado a mi hermana?
PSOE, PP, IU, UGT, CC OO, CSIF, CEOE… se han gasto en los últimos 20 años decenas de millones de euros en agasajar a los suyos y a todos aquellos que trabajan en su área de influencia. Gobiernos centrales y autonómicos; ayuntamientos y diputaciones, al margen del color político, han destinado cientos de millones de euros en cestas de Navidad para los funcionarios, interesantes regalos para sus diputados y concejales y, cómo no, obsequios para los periodistas que durante el año han cubierto las informaciones de estas administraciones. ¿Corrupción? ¿Despilfarro? ¿Derroche?
Tengo obsequios de Tele 5 y La Sexta; TVE me enviaba todos los años una extraordinaria agenda de dos tomos, igual que El País; conservo de RTVCM un bonito abridor de botellas de vino; una silla con mi nombre en el respaldo de la ahora llamada Caja Rural Castilla-La Mancha; una pluma Mont Blanc de Caja Toledo cuando estaba gobernada por el PP; guardo el baúl de mimbre, la navaja y la mochila de piel de chivo (el pata negra, el queso, el lomo, el chorizo, el salchichón y el vino nos lo comimos en la redacción, como el jamón que todos los años nos llevaba Félix Ramiro) que me regaló Tomás Martín Peñato, dirigente del PP y presidente de la extinta CCM, al que Cospedal "colgó" del palo mayor por negarse a cumplir su deseo de desestabilizar la Caja. También tengo un Quijote personalizado, obsequio del expresidente Juan Pedro Hernández Moltó, y es que el socialista siempre regalaba cultura, igual que Rafael Martín Molero, exdirector de Caja Rural, que en mi boda me envío un lienzo original de un paisaje manchego (supongo que la elección se realizó bajo el asesoramiento del gran Javier de Pablos). Poseo también alguna corbata de Bono, una manta de viaje de Barreda…y poco más.
Igual que yo he recibido estos regalos, entre otros obsequios, los han recepcionado también todos los periodistas que dirigían los medios toledanos entre 1988 y 2004. Compañeros, muchos de ellos, que todavía mantienen las mismas responsabilidades, bien sean en prensa escrita, bien en soportes digitales. Algunos, para la tristeza común del colectivo, se muestran beligerantes y críticos, apoyando las denuncias del PP y cargando contra aquellas instituciones que se gastaban 60 euros diarios en regalos, como es el caso de la tele que dirigía Jordi García-Candau. Y se rasgan las vestiduras cuando algunos de ellos aceptaron de Caja Castilla-La Mancha un crucero por el Mediterráneo. Por cierto, fui el único periodista (en esa época era el director de Canal Noticias Continuo) que rechazó el viaje por considerarlo excesivo y no aportarme nada profesionalmente hablando.
¿Están estos compañeros legitimados para criticar ahora a García Candau? Qué lo haga Vicente Tirado, que viajó gratis total por medio mundo a costa de CCM, no tiene mayor trascendencia porque todos conocemos la salidas de tono del polémico presidente de las Cortes, pero llama la atención, sin embargo, que esas críticas salgan de la pluma Mont Blanc de los periodistas que a lo largo de estos años han recibido también obsequios de la Diputación presidida por el "popular" Ruiz Ayúcar, o del Ayuntamiento dirigido por Agustín Conde y Leandro Esteban, o del PP regional bajo la dirección de José Manuel Molina y Ángel Fernández…Eso se llama hipocresía.
POSDATA: Candau hacia regalos a sus invitados porque muchos no cobraban por participar en debates y programas. Nacho Villa paga, incluso, a los "periodistas florero" que siguen las directrices sin decir ni mu.
Carlos Iserte




















