M.P.
ELECCIONES, YA
11/07/2012
Rajoy ha traicionado a los españoles. Hace lo que prometió no iba a hacer tirando, por la alcantarilla, su programa electoral ¿Cómo creer en los políticos si no cumplen la promesa dada? ¿Cómo creer a Rajoy si no cumple lo que promete? ¿Por qué creer que lo de hoy es bueno y lo que decía antes, no? ¿Mintió entonces o miente ahora? ¿Lo dijo solo para ganar las elecciones? ¿Engaño conscientemente a los españoles? Sea como sea, Rajoy hace lo contrario de lo que prometió y, en democracia, esto es inadmisible.
Es cierto que primero fue Zapatero el que cometió el error de poner en marcha un programa electoral paralelo ajeno al que habían votado los españoles, pero, ¿No queríamos caldo? Pues toma dos tazas. Rajoy, no solo incumple su programa, es que además juró y perjuró que NO haría lo que están haciendo, cruzando todas las líneas rojas que prometió no tocar.
Y esto es inaceptable. No podemos consentir que nuestros políticos apliquen la máxima de Groucho Marx: "estos son mis principios si no les gusta, tengo otros". No podemos aceptar en democracia que el voto sea un cheque en blanco. Que no tenga coste político el incumplimiento de la palabra dada. Y hoy Rajoy ha violado la que dio. Ha demostrado que no tenía soluciones y que su programa fue una farsa electoral. O eso, o Rajoy aprovecha esta mayoría absoluta, que le dieron con falsas promesas, para ajustar cuentas con la democracia y los españoles que la apoyaron.
¿Cómo explicar, si no, que siempre sean los mismos españoles los que paguen la factura? Él no ha mirado a las clases privilegiadas, ni a las instituciones afines, no. El se ha fijado en los funcionarios, los parados, las clases medias (cada día más bajas), los dependientes…Rajoy ni se ha planteado quitar la financiación a la Iglesia (3.000 millones de euros anuales); subir el IRPF a los que ganan más de 60.000 euros al año; retirar la concertación a los colegios privados situados donde haya colegios públicos. Rajoy ha renunciado a perseguir a los que no pagan impuestos y se escaquean; a los del dinero negro, a los que amnistía; a los empresarios que no pagan la seguridad social, los impuestos y escaquean el salario a sus trabajadores, cuando no les paga una parte en B. Rajoy ha renunciado a hacer una reforma fiscal seria y justa socialmente.
Y desde luego ha renunciado a terminar con tanta Institución inservible como las Diputaciones y el Senado. Miles de millones nos ahorraríamos sin ellas. Hay que reducir el número de políticos pero, Rajoy, como en todo lo demás, ha mirado a los que salen gratis total: los concejales de los pueblos. Los quiere recortar un 30%, pero no dice que la mayoría (entorno al 80%) no cobra ni un duro por su cargo.
Rajoy ha ido a lo facilito. Se ha refugiado en la política del mal gobernante. El que castiga a sus ciudadanos y beneficia a unos pocos. En siete meses ha degradado la herencia social recibida y se ha dedicado a exhibir su arrogancia ignorando a las instituciones democráticas de las que ha huido para evitar dar explicaciones. Y todo bajo el aplauso incondicional de sus diputados. Y digo sus diputados porque han demostrado no ser los nuestros, los representes de los españoles.
Lo que ha ocurrido este miércoles en el Congreso es una patada de los políticos en el culo de los electores. Una patada a la credibilidad política, ya bastante deteriorada y desde hoy prácticamente inexistente. Otra prueba más para hacer una reforma electoral profunda. La democracia es demasiado valiosa para que los políticos, como los que hoy aplaudían a un fraudulento Rajoy, la dilapiden. Con listas abiertas estos diputados estarían en las próximas elecciones en su casa. Urge por tanto una reforma electoral para que el ciudadano vote a quien le sirve y no al que le miente.
Pero antes, y para evitar que el PP siga tumbando los derechos sociales y democráticos que recibió y juró defender, deben todos dimitir por fraudulentos y convocar elecciones.
M.P.
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