"Un importante hallazgo con un estado de conservación excepcional". Así definía la consejera de Cultura, Turismo y Artesanía, Soledad Herrero, el sarcófago encontrado en Carranque (Toledo). La pieza fue encontrada en la séptima tumba de la necrópolis visigoda, dentro del 'Pallatium tardorromano' del centro arqueológico.
Los estudios preliminares han confirmado que el sarcófago, realizado en mármol blanco, procede de las canteras de Estremoz, en Portugal, por lo que se trata de una pieza de elaboración hispana. De hecho, según la codirectora de las excavaciones, Virginia García Entero, "este sarcófago se realizó originalmente para un individuo romano, aunque los restos aparecidos en su interior han permitido afirmar que los visigodos lo reaprovecharon y enterraron en el mismo a un individuo infantil de 9 a 13 años". Además de la procedencia del mármol, que en este caso no es de origen italiano, el sarcófago también destaca por su calidad desde el punto de vista artístico, por sus relieves decorativos.
Las hipótesis apuntan a que el individuo que allí fue enterrado en primer
lugar era cristiano, "como se desprende del relieve de la losa sepulcral, donde se desarrolla al completo la historia del profeta Jonás". En la pieza "aparecen representadas tres escenas del Antiguo Testamento, en las que se ve a Jonás arrojado del barco por sus compañeros de navegación y engullido por un monstruo marino; Jonás expulsado de las fauces del monstruo marino tras pasar tres días en su interior y Jonás descansando bajo la calabacera", apunta Virginia García Entero. En el marco del contexto cristiano, "es un símbolo claro de arrepentimiento tras haber desobedecido el mandato divino, además de símbolo de muerte y resurrección", añade.
POCO HABITUAL EN ESPAÑA
Lo sorprendente de este hallazgo para los arqueólogos no ha sido la majestuosidad de la pieza, sino lo extraño de que un sarcófago de este estilo se haya encontrado en nuestro país. "No es habitual encontrar la iconografía de Jonás en España. Es muy habitual esta temática en el resto del Imperio, tanto en Roma como en Oriente, en la zona de Constantinopla, pero no aquí", comenta Carmen Fernández Ochoa, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid y codirectora de la excavación sistemática de Carranque.
Este inesperado hallazgo, además de enriquecer el nutrido patrimonio arqueológico de Carranque, va a permitir a los expertos "abrir nuevas líneas de investigación sobre los talleres hispanos de producción de sarcófagos del siglo IV", comenta la arqueóloga, que se unirán a los estudios en profundidad que se van a realizar al sarcófago. Estudios que serán "un compendio de comparaciones, paralelos… es decir, profundizar más en todos los aspectos iconográficos y arqueológicos del hallazgo". Tarea que se pueden prolongar durante los próximos meses.
RECONSTRUYENDO LA HISTORIA DE CARRANQUE
A pesar de la gran repercusión y la importancia que ha tenido el sarcófago encontrado, Carmen Fernández Ochoa, considera que las piezas de
este tipo no tienen que ser el objetivo de la excavación. "Para el mundo de la arqueología, tal y como yo la concibo, cualquier cosa es importante. Nosotros estamos reconstruyendo la vida de la gente que vivía en Carranque. Evidentemente, esto es menos espectacular que encontrar una pieza de este calibre. Pero ahora, lo fundamental es intentar reconstruir esa vida; intentar saber qué significó este lugar; que importancia tuvo históricamente; qué relación pudo tener con Toledo o qué relación tuvo con Titulcia".
Obviamente, el equipo de arqueólogos del Parque Arqueológico está "encantado" con el hallazgo. De hecho, confían en que sigan apareciendo tesoros similares. "Son casi 50 hectáreas y el yacimiento está muy poco excavado, porque nosotros estamos aún en zonas ya trabajadas", comenta la arqueóloga. "Además, excavamos muy poco tiempo porque se trabaja sólo cinco meses al año, y claro, a este ritmo, hay Carranque para rato", vaticina.
UN ESPECTACULAR CRECIMIENTO
Desde su apertura al público en 2003, el Parque Arqueológico ha recibido la visita de más de 270.000 personas, de las que más de 43.700 se han producido en lo que va de año. El complejo arqueológico de Carranque está formado por tres edificios bajo imperiales de finales del siglo IV d. C. que debían corresponderse con diferentes estructuras de una típica villa romana (Pallatium, Mausoleo y Casa de Materno).
Descubierto en 1983, los primeros mosaicos del parque vieron la luz un año más tarde, y hasta el momento se han documentado diversas estructuras de la 'pars urbana' (casa romana) y de la 'pars rústica' (residencia de mano de obra esclava). Entre los elementos más destacados del Parque se encuentran la villa palacio de la familia imperial de Teodosio o la basílica cristiana más antigua hallada en la Península Ibérica.
Durante la campaña de excavaciones de este año, 29 personas han llevado a cabo desde el pasado 16 de junio y durante cinco meses, los trabajos de revisión de la documentación y reexcavación del edificio B, interpretado en estos momentos como 'pallatium'.
PATRIMONIO Y EMPLEO, DE LA MANO EN CLM
La campaña de excavaciones de 2009 ha supuesto al Gobierno regional una inversión superior a 4,2 millones de euros, lo que ha permitido la contratación de 533 trabajadores, entre peones, arqueólogos y restauradores, para la puesta en valor del patrimonio histórico regional. Sólo en Toledo, donde se ubica el Parque Arqueológico de Carranque, el presupuesto ha superado este año el millón de euros y se han contratado 118 profesionales.
Sin ir más lejos, el propio equipo de arqueólogos, en boca de Carmen Fernández Ochoa, se muestra muy satisfecho por la iniciativa inversora del Gobierno regional en este aspecto. "Yo valoro mucho que Castilla-La Mancha mantenga este ritmo de investigación arqueológica, que me parece importantísimo y que en España es ejemplar, porque hay muy pocas comunidades que mantengan estos proyectos". A pesar de todo, la codirectora de la excavación desearía poder trabajar "durante más tiempo, pero ahora, entendemos que está complicado", concluye.
Habrá que seguir pendiente del Parque Arqueológico y de los nuevos hallazgos que pueda ofrecer, pero no este año, puesto que los arqueólogos tendrán que esperar a la temporada que viene para continuar con unas excavaciones que, a buen seguro, les seguirán dando alegrías similares a la historia y al patrimonio.