21/06/2012 | WWW.DCLM.ES
La tierra quemada en el horizonte de Rajoy
No hace falta mucha imaginación para hacernos una idea rápida sobre la imagen que desde otros países se proyecta de España, algo similar a la que nosotros podamos crearnos ahora, por ejemplo, sobre Grecia. Una imagen que, sin duda, no se corresponde con la realidad o, al menos, no se correspondía. A la hora de buscar las causas del deterioro de nuestra imagen como país, alentada sin duda por quienes obtienen de ello un beneficio económico, tenemos que hablar del sistema que se ha establecido en España por parte de los partidos políticos para ganar unas elecciones y hacerse con el poder. Muy lejos de la tarea esencial del control al ejecutivo, los dos grandes partidos que se juegan el poder para entregarlo o repartirlo luego a sus respectivas familias, utilizan siempre el desprestigio del contrario, la oposición desprestigia al gobierno cada día, cada minuto sin importar lo más mínimo que ese descrédito se extienda sobre la imagen global de España. Hay que unir a este hecho que la población, los votantes, también hemos desarrollado cierta tendencia a desprestigiar al gobierno aunque este, el gobierno, maneje la mayoría de los medios de comunicación e intente en vano manipular para contener la hemorragia: será cuestión de cuatro u ocho años. Debemos también unir a todo ello, la ambición, la corrupción, el negocio ruinoso de los bancos con el dinero depositado por los ciudadanos, las hipotecas que regalaban haciendo brillar los ojos de quienes tendrían que empeñarse ya toda su vida cuando aún tenían trabajo. Durante el gobierno de Zapatero, en particular durante los últimos tres años, el Partido Popular realizó una de las campañas más duras y más negras contra el gobierno y contra la imagen de España. Sus medios de comunicación lanzaban cada día los peores heraldos sobre la situación de España: un episodio sobre la caótica situación de una comunidad desconocida en buena parte del mundo, Castilla-La Mancha, llegó a ser noticia en una importante televisión de Estados Unidos. Quemaron la imagen de España para llegar al poder y cuando Rajoy se sentó en el trono miró al horizonte y sólo vio tierra quemada. Curiosamente ese desprestigio por el que tanto lucharon puede haber sobrepasado sus intenciones y sus intereses y, además de hundir a España, puede hundir también al propio Rajoy quien tal vez no termine la legislatura como presidente. El otro partido, el socialista, se ha manejado de igual forma cuando el PP ha estado en el poder. Habrá que pensar un poco sobre todo esto.
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