02/06/2012 | WWW.DCLM.ES
El efecto Riolobos o el insulto permanente
Al contrario de lo que ella pueda creer, la Portavoz del Insulto del Partido Popular, Carmen Riolobos, hace flacos favores a María Dolores de Cospedal y a todo su partido cada vez que abre la boca, en este caso sobre la ausencia de Barreda en el día de la Región. No puede pensarse otra cosa después de perseguirle, insultarle e intentar incluso llevarle a la cárcel y mucho menos después de conocerse la ruina de la Caja de Madrid, Bankia. Nunca una política puede basarse en el permanente insulto personal a no ser que se busque el suicidio o un rechazo del electorado hacia quien lidera el propio partido. Puede que Riolobos intente arruinar a Cospedal en Castilla-La Mancha, puede que se trate de una falta de sensibilidad, de tacto, de educación, de buenas maneras: se puede hablar de política, se puede controlar la labor de la oposición (¿) pero no se debe insultar permanentemente a las personas. Mucho menos en estos momentos en que Cospedal debe afrontar la situación más crítica de la historia moderna en España y en Castilla-La Mancha. Lo hará mejor o peor, será juzgada por ello dentro de tres años, pero a un ambiente de tensión económica y social no puede o no debe añadirse una confrontación basada en el improperio de la peor condición humana y política. Si dentro de uno o dos años se normaliza la situación económica y social, tal vez ya sea tarde para que Cospedal y su equipo recuperen el cariño de los castellano-manchegos que, lo hicieran mejor o peor, siempre buscaron y sintieron de cerca los anteriores presidentes de Castilla-La Mancha. Sin el cariño de los ciudadanos de nada servirían ni siquiera todos los medios de comunicación rindiendo pleitesía.
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