13/06/2012 19:01h.
MARTA HERRERA
Si el hado que tres veces lo hizo, lo intenta una cuarta
Un impulso irresistible, como si alguien tirara fuerte de un hilo me llevó a tí, sin conocerte, como un imán, la fuerza de atracción del Universo me dio un empujón, que de repente estaba allí hablándote como si fueras de mi misma sangre. Al ver que aún conociéndote de tantas vidas en esta no había tenido el gusto, el calor de mis mejillas me dejó quieta, sin palabras, allí delante mirándote, sin articular nada coherente. Qué gracioso es el destino que, poco después, otro vaivén me llevó de nuevo a encontrarte, sólo tenia unos pocos minutos para mirarme en tus ojos y reconocerme, preguntarte tu nombre, y pocas cosas más, el hado que juega me regalaba tu presencia pero sin mucho tiempo, y así como llegaste te volviste a marchar, y ahora sin esperanza de sentir tu cercanía sólo por un segundo, me volvieron a conceder el deseo, y por tercera vez un segundo bastó para decirte, nos vemos en la próxima, en esta ,estás un poco ocupado, y parece así a simple vista que no hay sitio para nadie más.
Yo que creía que eso no existía, que ya no quedaban historias, que era imposible sin tocarse, elevarse, ocurrió el gran milagro. El corazón a veces se abre, se expande, el tiempo se para, todo se queda en silencio y da igual lo que pase fuera, porque el reflejo de los ojos de dos personas que se encuentran y reconocen, el espejo se abre, la chispa salta, el sol se enciende, no hay espacio, solo el ahora. Cinco segundos tal vez seis y se marcha pero algo pasó en el pecho, la llama del amor se desborda, se aviva, se enciende.
No importa si el camino te devuelve de nuevo, ni siquiera si fue real, porque soy ya en ti, en otro, en todos. Porque me recordaste que yo soy, en ese segundo de respiración, en ese contener el aliento. Que soy en ti, eternamente, y aunque me quede con ganas de más, gracias por ese minuto en tus ojos, gracias por esa sonrisa, y ese calor.
Nos vemos en la próxima con más tiempo, incluso en esta, si la fuerza de la magia lo permite, si el hado que tres veces lo hizo lo intenta una cuarta.
Marta Herrera




















