11/06/2012 11:22h.
LAGO
Carta a mi ferretera compacta
Amiga compacta:
No sé tu nombre. Por eso me refiero a ti como la impresión que recibí el día que nos conocimos: compacta. De cuerpo y de mente. No robusta, ni dura, aunque a mí me suscites o me incites, no quiero dar muchas pistas por si acaso tienes pareja de hecho o de derecho. Mi imaginación se ha disparado contigo, me has impactado. Y mira que hacía tiempo que una mujer no me excitaba de esta manera. Ahora te busco en la ferretería y nunca te encuentro. Ya he comprado cortafríos, atornilladores y destornilladores. Para cortocircuitar la kundalini que une mi espinilla dorsal con mis hormiguitas y mi cerebro. Esta tarde me intervengo aunque me haría falta una bombilla que se me ha roto por un tonto descuido.
Lago




















