28/05/2012 17:15h.
G.G.
Minibraguitas a juego
Querida Aurora:
Aquellas minibraguitas me mataban. Y a él también. Se me metían por todas partes pero me daba cuenta del efecto que le causaban. No paraba de hablarme de amor y yo de joyas. Nos reíamos con nuestras ocurrencias y acabábamos dándonos un buen revolcón; luego nos limpiábamos y preparábamos una ensalada. Por entonces, yo ya me las había quitado y notaba que el se excitaba de nuevo y yo le decía. ¡otra vez!, exclamando claro porque era pura antorcha.
Yo terminaba, como tu rosario, echando humo.
GG




















